"Si, como dice nuestro Señor y Salvador, el reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o allí, sino que el reino está dentro de nosotros, pues la palabra está muy cerca de nosotros, en los labios y en el corazón, sin duda, cuando pedimos que venga el reino de Dios, lo que pedimos es que este reino de Dios, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando. Efectivamente, Dios reina ya en cada uno d e los santos, ya que éstos se somenten a su ley espiritual, y así Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada. En el alma perfecta está presente el Padre, y Cristo reina en ella, junto con el Padre, de acuerdo con aquellas palabras del Evangelio: Vendremos a él y haremos morada en él"domingo 22 de noviembre de 2009
Cristo reina en nosotros
"Si, como dice nuestro Señor y Salvador, el reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o allí, sino que el reino está dentro de nosotros, pues la palabra está muy cerca de nosotros, en los labios y en el corazón, sin duda, cuando pedimos que venga el reino de Dios, lo que pedimos es que este reino de Dios, que está dentro de nosotros, salga afuera, produzca fruto y se vaya perfeccionando. Efectivamente, Dios reina ya en cada uno d e los santos, ya que éstos se somenten a su ley espiritual, y así Dios habita en ellos como en una ciudad bien gobernada. En el alma perfecta está presente el Padre, y Cristo reina en ella, junto con el Padre, de acuerdo con aquellas palabras del Evangelio: Vendremos a él y haremos morada en él"sábado 14 de noviembre de 2009
En el interior
Uno de los primeros blogs con el que conecté desde el principio fue "Otra forma de vivir" de Mª Jesús. Me gusta mucho por varias razones, entre otras por la afinidad suscitada entre su forma de ver las cosas y la mía propia.Me ha gustado la coincidencia, porque en la Eucaristía del jueves pasado se leyó el evangelio de Lucas en donde se decía: "El Reino de Dios no vendrá espectacularmente; ni se anunciará que está aquí o está allí; porque mirad, el Reino de Dios está dentro de vosotros"
La riqueza está en el interior, el Reino está dentro, y nosotros vivimos fuera; vamos mendigando trozos de pan duro en la vida, cuando un rico festín está celebrándose en nuestro ser más profundo e íntimo.
miércoles 11 de noviembre de 2009
Dios y la niebla
Al amanecer, nada parecía habar cambiado, me desperté como salemos hacer, una hermana dice "Ave María" y arriba, pedí al Señor por las familias ( es el día dedicado a ellas) y por un montón de cosas mientras me preparaba para ir al Coro. Fui la primera en llegar, y ya El estaba allí, como siempre, esperando nuestra llegada. Comenzamos la oración y la niebla seguía ahí pesistente en mi corazón, procuraba no hacerle mucho caso, era noche cerrada todavía.
La impresión me llegó cuando al tener que levantarme para
hacer la lectura vi por la ventana, como el sol trataba de abrirse paso entre las nubes...Comenzaba un nuevo día, la niebla ya había desaparecido, era como percibir: "¿No te das cuenta? Hago nuevas todas las cosas"...Gracias, Señor.
domingo 8 de noviembre de 2009
La muerte
No cabe duda que, de todos los problemas con que el hombre se enfrenta, la muerte es el más grave de todos. Horrible es la injusticia; espantoso el dolor; amargo el amor que no llega a su meta o que es traicionado. Pero es el horizonte de la muerte lo que entenebrece todo lo demás. Si ella fuese abolida, todo giraría en la vida del hombre.Los modernos tratamos de camuflarla. En los países más industrializados la mayoría de los enfermos mueren ya en hospitales, como en un esfuerzo titánico por alejar la muerte de nuestra vista. Y, una vez muertos, se embadurna a los cadáveres para que sigan, de algún modo pareciendo vivos.
El hombre no quiere ver la muerte. Trata de imaginarla como una especie de accidente inevitable, como algo que en definitiva, no atañera a los vivos, algo que no tuviera que ver con nosotros.
Y, sin embargo, nunca la muerte estuvo más clavada en las entrañas de una civilización como la nuestra. Abrimos los periódicos, encendemos la pantalla de televisión, salimos al tráfico de nuestras calles, y todo parece olor a muerte. Somos árboles de un bosque en el que incesantemente el rayo fuera tronchando los troncos de nuestros vecinos, y experimentamos cómo nos vamos quedando solos.
Y luchamos, desesperadamente, contra la muerte. Hemos logrado disminuir notablemente la mortalidad infantil; hemos prolongado notablemente, casi doblado, el promedio de vida de los hombre; buscamos recambio a nuestros corazones cansados; luchamos, luchamos. Pero ella está ahí.
El hombre se muere. Ya es maravilloso que siga viviendo, que yo concluya de escribir esta página, que el lector termine de leerla. La caña frágil que es el hombre –aunque sea una caña importantísima y pensante- está expuesta a todos los vientos y puede quebrarse en la primera esquina.
Y, porque la muerte es triste, lo son también sus avenidas: el dolor lacerante de las enfermedades o la ruina desoladora del envejecimiento. Poco valen frente a ellos las diversas formas de anestesia que la humanidad inventa: de nada sirven el dinero ni el progreso. El hombre con todo su poder y su orgullo, termina agachándose para entrar en la enfermedad o la vejez y encogiéndose más aún para entrar en el ataúd.
Pero la muerte es aún más dolorosa por lo que interrumpe que por lo que es. ¿De qué sirve un gran amor que ha de durar sólo unos pocos años? ¿Para qué luchar, si toda lucha termina a plazo fijo y buena parte de sus frutos no serán disfrutados por el luchador? No es lo malo la muerte por lo que es, sino por lo que, además, envenena la vida entera. A su luz todo se hace relativo y el hombre se ve obligado a pensar si vale la pena encarnizarse, sufrir, sangrar, llorar, gastarse, por bienes tan absolutamente pasajeros.
Porque todo cambiaría si el hombre tuviera la certeza de que las cosas continúan “al otro lado”. Pero este misterio es más hondo aún que el de la muerte, más desconcertante. ¿Qué hay tras esa puerta? ¿Hay verdaderamente algo?
Y el problema es grave a nivel personal. Cuando yo haya muerto ¿todo habrá acabado para mí? ¿Seguiré existiendo de algún modo en otro sitio? ¿Continuaré siendo el hombre que soy, tendré una memoria, mantendré de algún modo mis ilusiones de hoy, prolongaré, de alguna manera, mi obra, mis amores?
Pero aún se hace más agudo respecto a aquellos que amo. Muchos han muerto ya. ¿Existen de alguna manera? ¿Siguen recordándome como yo les recuerdo, me aman como yo aún los amo? Esta memoria mía, este cariño hacia ellos que se mantiene en mí, obstinadamente, pertinaz ¿es simplemente humo y sueño?¿O hay algún sitio un recuerdo que responde a mi recuerdo, un amor que corresponde a mi amor? Y aquellos que hoy amo y que aún viven ¿podrán borrarse definitivamente mañana? ¿dejarán un día de amarme para siempre? Si mañana murieran ¿ya nunca más me reuniría con ellos? Y si me reuniera ¿me reconocerían?¿Seguirían ellos siendo “ellos” y yo continuaría siendo “yo”?¿Nuestro amor de hoy tendría un nuevo capítulo, tal vez inacabable?
Siento ahora que algo grita en mí: no sólo la necesidad de que ellos existan, sino una especie de certeza de que ellos existen, de que aquello que yo amé no puede haber muerto del todo. Pueden haber muerto sus cuerpos. Aquello por lo que yo les quise no puede haber muerto, no puede morir. Es una certeza furiosa y que ciertamente no sería capaz de demostrar con mi razón científica, pero que grita por todas las rendijas de mi ser. Y sé que no creo en eso porque yo lo necesite, sé que creo porque no puede no ser verdadera esta brutal aspiración que como yo han sentido millones y millones de hombres desde que el mundo existe.
(José Luís Martín Descalzo)
viernes 6 de noviembre de 2009
LA CRUZ
La cruz estorba, molesta, hiere...¿por qué?
La cruz es símbolo del perdón, pero éste no alimenta guerras fracticidas que generan dinero.
La cruz es símbolo de amor, pero éste no conviene a una sociedad que alimenta la controversia, el odio, el erotismo, la pornografía que reporta dinero.
La cruz es símbolo de paz, pero ésta no produce las ganancias que se obtiene con el terrorismo, la violencia de género, la destrucción de las familias...
La cruz estorba, molesta, hiere...¿por qué? porque en Europa, se ha erigido otro dios, el dios mamón. El dios dinero es el que salva (no a todos, claro). En aras de este dios, se sacrifica todo, la paz, el amor, el perdón y cualquier otra clase de valores que no produzcan ganancias.
La guerra, el odio, la pornografía, el terrorismo, y una larga serie de cosas lo que producen es dinero, y el dinero es salvación.
Ya lo advirtió Jesús, "no podéis servir a Dios y al dinero".
La cruz es símbolo de que otro mundo es posible, pero no se quiere otro mundo, se quiere ese cruel e injusto que se ha ido creando. Hay un plan que ejecutar y se está consiguiendo...Sin embargo no perdamos la esperanza, se puede perder alguna batalla, pero la victoria es SEGURA, la consiguió Cristo en la CRUZ.
Que el Señor nos conceda que la reacción cristiana sea la adecuada. Si nos quitan las cruces, hagamos de nuestras vidas un signo vivo de ellas. "Estoy crucificado con Cristo" decía el Apóstol Pablo. No nos avergoncemos de ella, de hacerla al comenzar el trabajo...o dónde sea, tal vez se burlen de nosotros, pero "si uno se pone de mi parte ante los hombres, también Yo me pondré de su parte ante mi Padre celestial", son palabras del Evangelio.
Y como "todo concurre para bien de los que aman a Dios" quién sabe si de todo esto saca Dios que nosotros le amemos cada vez más y le manifestemos ante los hombres viviendo un cristianismo más coherente y auténtico.
domingo 1 de noviembre de 2009
Vida eterna
Pero el hombre, privado de vida eterna, está gravemente mutilado. La certeza dada al hombre de vivir eternamente con Dios, pero también de que puede perderse eternamente, confiere al compromiso terrenal su verdadero peso, su importancia.
Tenemos que hablar con gran confianza tanto de la vida eterna como de la resurrección de la carne. Esta es nuestra alegría: el Señor ha ido “a prepararnos aposento”; la casa del Padre, en efecto, “tiene muchas moradas”.
El Señor mismo es nuestro aposento. Esta es nuestra alegría, la alegría del evangelio, que nadie podrá quitarnos, la que debemos anunciar.
sábado 24 de octubre de 2009
San Marcos. Domingo XXX
San Marcos 10, 46-52“En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo (el hijo de Timeo) estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:-Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.
Muchos le regañaban para que se callara. Pero él gritaba más:-Hijo de David, ten compasión de mí.
Jesús se detuvo y dijo:-Llamadlo.
Llamaron al ciego, diciéndole:-Ánimo, levántate, que te llama.
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo:-¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:-Maestro, que pueda ver.
Jesús le dijo:-Anda, tu fe te ha curado.
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.”
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En muchas ocasiones, nosotros estamos sentados al borde del camino, como el ciego, “vivimos” pero sentados (instalados) y fuera del camino de la verdadera vida, y vamos pidiendo limosna (felicidad, sentido de la vida) a esto o aquello, a esta o aquella persona, pero la vida o los otros no nos dan lo que de verdad queremos.
De repente, por tal o cual circunstancia (para el ciego pasaba Jesús y se enteró) nos damos cuenta de que algo no funciona y deseamos que Alguien tenga compasión de nosotros y gritamos; pero ese grito intenta ser acallado por algunos de los que nos rodean (muchos le regañaban para que se callara): "para qué deseas compasión", "para qué vas a intentar cambiar de vida", para qué tal o cual cosa, "sigue como hasta ahora" (los reproches pueden venir de fuera o de dentro de nosotros mismos), "no vale la pena intentarlo"…y, tantos otros planteamientos muy sesudos que intentan tirarnos para atrás cuando hemos decidido intentar que nuestra vida cambie. Pero el ciego no se arredró y gritaba más fuerte.
Entonces Jesús se detuvo y dijo "llamadlo". Esto es curioso, Jesús podía haberse acercado él, pero se valió de intermediarios. Al igual que antes unos intentaban acallarlo, ahora Jesús se sirve de otros para llamarlo (Dios normalmente se sirve de circunstancias para llamarnos ).
A esta llamada el ciego responde de un modo peculiar.
Los tres verbos utilizados son también todo un programa: Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
El ciego soltó aquello con lo que se cubría, aquello que le daba cierta seguridad, soltar…todo aquello a lo que nos adherimos material o mentalmente. Después dio un salto; todo inicio, todo cambio, requiere cierto esfuerzo, una especie de salto en el vacío y, se acercó a Jesús, es decir a aquel de quien precisaba ayuda. Acercarse a Jesús, es tan importante que nos va la vida en ello.
Ahora viene algo también sorprendente. Jesús al ver cerca de él al ciego, no extiende su mano y dice “recobra la vista” o lo que sea, no es un mago que se saca una varita mágica de la manga y obra un milagrito, no; Jesús enfrenta al ciego consigo mismo y le hace una pregunta, en apariencia inútil: “¿Qué quieres que haga por ti?” Con ello lo que pretende es que nos demos cuenta de nuestra realidad y verifiquemos que el deseo de ser curados es verdadero, porque en ocasiones deseamos curarnos (en apariencia) pero la triste realidad es que preferimos seguir como estamos. Por eso le hace decir al ciego qué es lo que de verdad quiere. Al decirlo, Jesús dice TU FE TE HA CURADO. Jesús no se atribuye el milagro, con esto nos quiere decir que el hombre si reconoce lo que le sucede y de verdad quiere es capaz de curarse así mismo.
Y el ciego, que era hombre recto, al darse cuenta de que había recobrado la vista por mediación de Jesús, lo seguía por el camino. Cuando uno ve, ya sigue el camino de la verdadera vida, que es seguir a Jesús.
jueves 22 de octubre de 2009
lunes 12 de octubre de 2009
viernes 9 de octubre de 2009
Hermano Rafael
El Hermano Rafael, será canonizado el día 11. ¡Felicidades a todos!Gran alegría tengo por ello, pues mucho es lo que en mí ha influido, y mucho le debo a ese “Sólo Dios” que tanto ha caracterizado su vida y a ese “Saber esperar”.
El Hno. Rafael, vivió y murió casi como un frustrado y sin embargo, una vez más quedará claro ese día 11, que Dios enaltece a los humildes. Doy gracias al Señor por ello, como dice el Prefacio de los santos, “al coronar sus méritos, coronas tu propia obra”, pues que quien comenzó también su obra buena en nosotros la lleve a término como hizo con el Hermano Rafael.
Dejo paso al Obispo de Palencia que ha escrito una bella carta a este respecto. Copio parte de la misma.
“El Hermano Rafael tiene la virtud de expresar la más honda vivencia mística, con una frescura y cercanía de lenguaje, que la hace fácilmente trasladable y aplicable a nuestra propia vida.
Pues bien, la “historia” del Hermano Rafael, así como el “modelo” de vida cristiana que nos ofrece, están condicionados en gran medida por una grave enfermedad (la diabetes sacarina), que “frustró” en gran manera sus planes y sus proyectos. Su salud no le permitió asumir la vida ordinaria del monje trapense, teniendo que resignarse a llevar un régimen de vida distinto, a tener que abandonar con frecuencia el monasterio, a ser una carga para sus compañeros e, incluso, al sufrimiento ante la posibilidad de que la enfermedad fuera un impedimento para su propia vocación.
Entresaco de sus escritos, un pasaje muy significativo, en el que el Hermano Rafael nos abre su alma:
“Había una vez un «tonto de circo» que cada vez que entraba en la «pista» se caía..., iba de aquí para allá, arrastrando sus enormes zapatos y con grandes esfuerzos lograba arreglar la esquina de la alfombra. Cuando ya creía que estaba bien, tropezaba en ella..., la volvía a arrugar y se caía...; sudaba...; su trabajo consistía en sacar una silla... Para ello se remangaba, se secaba el sudor de la frente con un enorme pañuelo, y como si arrastrara un enorme peso, sacaba a la pista la silla y, por último, se sentaba en ella. Todos se reían de él al ver lo orgulloso que se retiraba, creyendo que había ayudado a los demás a preparar los aparatos, alfombras y demás enseres que los artistas necesitaban para su trabajo.
Yo conozco a un trapense que en la Trapa hace igual que el «tonto del circo», toda su actuación se reduce a un «hacer que hacemos», arrastrando los pies y secándose el sudor.
Este pobre hombre hace reír a los ángeles que contemplan desde el cielo el espectáculo del mundo y, aunque no hace los arriesgados trabajos de los demás artistas, ni da «saltos mortales», ni ejercicios de fuerza, o «volteretas en el trapecio»..., ¿qué más da? ¡Si no sabe más que desarrugar las alfombras y con ello se gana los aplausos de los ángeles!...”.
Santidad no es perfeccionismo
Una de las grandes enseñanzas de la vida del Hermano Rafael es ésta: la santidad no debe de confundirse con el perfeccionismo. Este último, el perfeccionismo, se caracteriza por centrar todos los esfuerzos en la materialidad de nuestras obras, de forma que las podamos culminar correctamente, sin error ni fallo alguno… Sin embargo, la santidad no consiste tanto en la perfección material, cuanto en la aceptación y en el ofrecimiento, por amor de Dios, de nuestros esfuerzos y de nuestros pequeños “logros”, así como de nuestras limitaciones y errores.
A lo largo de los escasos años en los que el joven Rafael permaneció en la Trapa de Dueñas, tuvo que ir desprendiéndose -en un claro ejercicio de purificación pasiva- de sus planes, proyectos, propósitos… Rafael soñó al ingresar en la Trapa con llegar a ser un monje perfecto; pero, finalmente, Dios le concedió ser… ¡un monje santo!
El santo humor del hermano Rafael
Otro aspecto muy característico de la espiritualidad del Hermano Rafael, es su sentido del humor, vivido incluso en momentos trágicos de su vida, como expresión de una admirable confianza y abandono en las manos del “sólo Dios”. La experiencia de Rafael nos enseña que cuando nos empapamos del amor infinito de Dios, entonces somos capaces de reírnos de nuestros agobios, de nuestras preocupaciones y, en definitiva, de nuestro propio “yo”, que tanto nos ocupa y nos preocupa.
Pero no olvidemos que la alegría del Hermano Rafael, aún naciendo de su confianza en Dios, requiere de un ejercicio ascético constante y firme. Mantener el sentido del humor en medio de las cruces de la vida, tiene el precio de mortificar nuestras melancolías, relativizar nuestras decepciones, pasar por alto los desprecios que podamos sufrir, y elevar nuestros corazones. La alegría y el sentido del humor del Hermano Rafael, son la penitencia más agradable a los ojos de Dios.”
martes 29 de septiembre de 2009
Signos pobres

domingo 20 de septiembre de 2009
Contemplativas-claustrales
se sirve en bandeja de plata, ni se coloca en fruteros generosos sobre la mesa de un festín. La sal está presente sin mostrarse. Para cumplir su misión tiene que disolverse, desaparecer, morir, pero su papel es importante, sin ella los alimentos son insípidos. domingo 13 de septiembre de 2009
La nube del no saber
He comenzado a releer un libro que en su momento me hizo mucho bien, tal vez algun@ lo conozca, se trata de "La nube del no saber" que es de un Anónimo inglés del siglo XIV.Me sigue gustando porque uno va viendo lo unidos que estamos; toda la humanidad, casi sin darnos cuenta, somos los unos deudores de los otros. También los grandes santos en ocasiones deben sus intuiciones a otros que tal vez no lo sean tanto, Dios es el que sabe.
Bueno, dejo mis pensamientos y doy paso a compartir algo de lo leído, espero que os guste y os sirva para algo.
sábado 12 de septiembre de 2009
martes 1 de septiembre de 2009
Asignatura pendiente

La mayoría de las veces nos han inculcado la actividad en la vida; hemos de amar a los otros, hemos de ayudar, hemos de comprender, etc.
Pienso que deberíamos ser algo más pasivos, no egoístas, no es lo mismo. Creo que es tan bello dejarse amar, incluso por aquel que casi no sabe hacerlo; es tan caritativo dejarse ayudar por el que es débil, pero que también tiene necesidad de que se le considere un poco ayudador del otro. Es tan positiva la donación mutua, la ayuda recíproca, el amor de doble dirección. Sencillamente “dejarnos” amar, “dejarnos” ayudar, “dejarnos”…
Seguramente, muchos de los fracasos de parejas se dan por este motivo, y la falta de verdadera fraternidad en las comunidades también. Uno es el que da (el prepotente) y el otro el que recibe (el pobre a quien nunca se le permite dar de su pobreza). Hay quien siempre está dispuesto a ayudar, pero nunca a pedir ayuda; por eso hay que “dejarnos”, esa es la signatura pendiente, para con quienes nos rodean, e incluso para con Dios.
jueves 20 de agosto de 2009
Silencio
Me he encontrado con estas palabras sobre el silencio y no me resisto a compartirlas, espero que os gusten tanto como a mí.Uno es dueño de su silencio, pero pierde el dominio sobre lo que pronuncia. Mientras que de lo que calla nadie puede hablar, de lo que habla no podrá evitar que se comente, interprete y difunda. Del silencio que guardas no se pueden defender, las palabras que digas te las pueden refutar.
Mientras no pronuncias lo que piensas no llega a ser historia el pensamiento. Una vez que lo formulas es imposible detener su difusión. Eres dueño de tu silencio, y muchas veces, víctima de lo que hablas.
No es solución reprimir el pensamiento, ni amordazar la comunicación, pero mientras cabe calmar la mente obsesiva y alcanzar la serenidad, el vaciamiento descontrolado y la extroversión verbal no se pueden recoger y pueden producir una verdadera tormenta.
Si guardas silencio, los posibles comentarios de los demás no tienen fundamento; cuando hablas, pueden malinterpretar tus palabras, sacarlas de contexto, utilizarlas… Un principio de sabiduría que han practicado los santos es callar por amor y hablar por amor. Son más las veces que uno se arrepiente de lo que ha hablado que de lo que ha callado.
El silencio ayuda a no solemnizar situaciones difíciles que se pueden producir en la convivencia. Las palabras pueden herir y provocar una brecha irreparable. Por el silencio se cumple el principio bíblico de guardar el secreto para el rey. Cuando, en vez de hablar de forma descontrolada, se sabe esperar, puede reconducirse la situación que impelía a hablar y continuar la historia sin ningún trauma o dificultad en la convivencia.
En muchas ocasiones, por haber guardado silencio no se ha incurrido en la injusticia de decir algo inadecuado, dudoso o falso. Mientras no se tienen pruebas evidentes, siempre hay riesgo de difamar si se expresa una hipótesis o sospecha, que en algunos casos produce un daño irreparable.
El silencio es sabiduría para escuchar la única Palabra. “El que hable, que hable palabra de Dios”. Di sí o no, lo que excede de ahí procede del maligno.
Es mejor callar y escuchar, que inventar para hablar.
A.M.S.
lunes 10 de agosto de 2009
Cantores de la vida

jueves 30 de julio de 2009
Dani Pajuelo. Rap. 3n

domingo 19 de julio de 2009
"Venid vosotros solos a un sitio tranquilo"

miércoles 8 de julio de 2009
Caritas in veritate (La caridad en la verdad)
Ojalá muchos escuchen la voz de la Iglesia en su decir social que no le es ajeno.
http//www.mercaba.org/Benedicto%2016/ENCICLICAS/carta_enciclica_caritas_in_verit.htm
sábado 4 de julio de 2009
¿Por qué la luz no dobla las esquinas?

Hace tiempo leí un libro con el curioso título que da nombre a esta entrada. Me ha parecido oportuno copiar un listado de cosas que el autor considera importantes. Tal vez ahora, en tiempo de vacaciones el tiempo para la reflexión debería ser mayor ¿no?
Pues espero que disfrutéis en la montaña o en el mar, y a la par mejore vuestra vida interior. Felices vacaciones!
- Leerás al menos una hora diaria
- Acostúmbrate a estar solo durante un tiempo cada día
- Antes de dormir, harás un alto para pensar y sopesar sobre lo que has hecho durante la jornada
- Siempre que puedas, pasearás observándolo todo, disfrutando
- Cuando estés con los demás, no dejes de ponerte en su situación, comprenderla y volver sobre ti mismo. Ponte en actitud de escucha, aunque hay cosas que no merecen oírse
- No te enfadarás, por dentro, casi nunca. Por fuera, te mostrarás amable, amistoso, animoso y siempre sonriente
- Harás que pueda más el bien de los otros que el tuyo propio
- Estarás atento a sus situaciones, necesidades. Les servirás a cada paso, siempre que te requieran, pero sin despistarte de ti mismo
- Mirarás para “arriba” siempre que puedas...y puedes siempre. Tu vida necesita otros horizontes. Esos horizontes te conducirán hacia “adentro”
- Relativizarás cada acto. De absolutizar algo, que sea lo que de verdad, bondad y belleza haya en cada persona, cosa o situación
- Los otros tienen razones ocultas, motivos escondidos que justifican su audacia y actuación. Procura descubrirlos para comprenderlos y amarles
- Cree siempre. Confía. Cree en los otros, ya que casi siempre tienen algo que ofrecer y ofrecerte. Cree en ti mismo. Tienes energía recónditas que aún no conoces y que irás desarrollando poco a poco
- Sé paciente. No desesperes nunca, aunque a veces te asalte la tentación de dejarlo todo y huir. Sólo si sabes esperar nacerá en ti la esperanza. No olvides que la paciencia es la fuerza de la fuerza. Aprende a padecer
- Ejercítate en el amor. Que no te dé miedo amar, auque no quiero ocultarte sus riesgos. No temas amar a otros haciendo de tu ser y de tu vida un servicio. No te importe quedar en segundo plano
- Cuando te asalte la duda no dejes que te domine y te pueda; tampoco la desprecies. Es sano saber dudar para encontrar la verdad. Siempre hay un mañana y esa duda puede convertirse en foco luminoso
- Aprende a prescindir de tu tiempo. Ponlo al servicio de los demás. Tu tiempo no es tuyo, les pertenece, aunque parezca que pierdes el tiempo. Resérvate tu tiempo. Sólo así podrás ofrecerlo
- Dialoga con el tiempo. Tiene mucho de verdad lo de “dar tiempo al tiempo”. Es necesario perder el tiempo para poder ganarlo. No te importe ser despilfarrador del tiempo. Hay tiempo para todo, aunque hay oportunidades que no vuelven a pasar
- Aprende a reírte; primero de ti mismo, después...No hay nada más serio que el sentido del humor. Sin alegría la vida se hace cuesta arriba. Quien no tiene sentido del humor, dudo que tenga sentido del amor
- Sé flexible, abierto, dinámico. Construye tu mirada mirando al futuro. El pasado ya no vuelve. Una vez que has puesto la mano en el arado que labra tu vida no mires más hacia atrás
- Admite los fracasos como fuente de experiencia. No te afiances tampoco en los éxitos y los logros momentáneos. Tampoco quedes anclado en los fracasos; míralos como acicates para nuevos pasos. Es aleccionador saber perder
- Aprende a aburrirte. Hay muchos días aburridos en toda vida. El “aburrimiento” es el padre de la contemplación. La contemplación es la madre del arte. Desde el arte podrás transformar el entorno y ser creador de tu vida y las ajenas
- Es necesario que valores y logres el silencio dentro de ti. No temas la experiencia íntima de “nada y de la nada”. Son rachas pasajeras. Siéntete tierra con la tierra para poder comenzar a germinar vida. Sólo la semilla que muere, fructifica
- Busca largos momentos de quietud y serenidad. Así aprenderás a callar, a orar. Despacio, respirando. Sentirás la vida que fluye en ti. Te sentirás mejor y, sin darte cuenta, te sorprenderás dando gracias
- Saborea cada encuentro. Ponte en actitud de encuentro. Y desde ahí valora al máximo la fidelidad. Sé fiel por encima de todo; es lo que permanece
- Acéptate con tus fallos y tus aciertos. No te importe fallar; mejor. Así no se llenará de irrealidad tu existir
- Déjate “sorprender”. Asómbrate. Sorprenderse, asombrarse, es comenzar a entender. Que los deslumbres momentáneos que padezcas no cieguen tu paulatino conocer. No busques resultados inmediatos
- Vete eligiendo para llegar a ser un elegido. A toda llamada, responde. Pero has de saber que no todas son idóneas para ti. Ve seleccionando llamadas. Haz caso de las más silenciosas. Las estridentes pueden ser capciosas. Por eso, te repito, aprende a escuchar el silencio y en el silencio. Al principio te oirás a ti mismo; después Otro te susurrará y te irá llevando donde El quiera
- Estate atento a las señales de las cosas, de las gentes, de los amigos, del Amigo; irás percatándote cómo junto a las ondas expansivas del dolor, hay también una ola de ternura que invade el universo
- Plantéate cada cierto tiempo, estés donde estés y hagas lo que hagas, si realmente eres “farero”, o lo que es lo mismo: dar luz, pasarla a otros e iluminar sus pasos vacilantes. Quizá estés llamado a ser luz del mundo
- No olvides algo tan elemental como esto: detrás de las montañas que te rodean, hay más tierra, más gente, más montañas
domingo 21 de junio de 2009
En el camino

domingo 31 de mayo de 2009
Junio
Sólo esto importa en la vida de cualquier persona, ¿amas? y ¿cómo amas?. Nuestro amor, como dice S. Pablo ¿ es paciente, no se irrita, no lleva cuenta del mal; todo lo excusa, todo lo soprta; no es envidioso, no es jactancioso; se alegra con la verdad...?
Esto es de lo único que tendremos que responder cunado llegue nuestra hora final, el último examen.
Pero no hay temor de no poderlo pasar, aprobaremos la asignatura, porque el amor de Dios ha sido YA derramado en nuestros corazones con el Espíritu que se nos ha dado, y los dones de Dios son irrevocables.
Con esta certeza vivamos este tiempo llenos de gozo y esperanzados.
Dios nunca defrauda.
sábado 23 de mayo de 2009
Ven, Espíritu Divino
Se acerca la fiesta de Pentecostés, con ella termina el tiempo pascual. Pero, tal vez, hoy más que nunca necesitamos de la presencia y actuación del Espíritu en nuestras vidas, en nuestra sociedad, en nuestra Iglesia. Todos necesitamos de su soplo divino, de su prsencia vivificante y vivificadora, de su fuego y lumbre, de su consuelo y de su paz.
Cada cual sabe lo que más necesita, pues ahora en estos días pidamos de forma insistente. Las palabras de Jesús siguen siendo de actualidad. "Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá", tal vez pedimos poco, tal vez ...
A todos os encomiendo en mi clamor al Espíritu. Cuento también con vuestra oración. En ella nos unimos: "VEN, ESPIRITU DIVINO"
viernes 15 de mayo de 2009
Una imagen elocuente

Realmente una imagen vale más que mil palabras. En ésta ya vemos un fruto del Espíritu, la unidad. Sí, sé que es una simple imagen, pero poco a poco se van dando pasos hacia la plena unidad con un sano y respeto mutuo. Que el Espíritu haga florecer este pequeño gesto.
De todas las imagenes de este viaje papal, ésta sea una de las más siginificativas. Como lo fue: la del olivo que plantan Benedicto XVI y Simon Peres, La plegaria del Papa ante el muro de las Lamentaciones, Los pies descalzos del Sucesor de Pedro en la Cúpula de Roca de la explanada de las mezquitas de Jerusalén, Su mirada alboreal ante la panorámica del Monte Nebo de la Tierra Santa, Sus visitas al Hospital Infantil de Cáritas en Belén o al Centro de Refugiados Palestinos... . No sé. Pero casi me quedo con esta: las manos unidas del Papa, de un imán y de un rabino. Hay imágenes que hablan más de mil palabras. Que llenan de alegría y de esperanza y son portadoras de libertad, de seguridad, de paz, de futuro y de verdadera tierra prometida. Son portadoras de Dios. Aleluya. Amén.
martes 12 de mayo de 2009
domingo 10 de mayo de 2009
viernes 1 de mayo de 2009
MARÍA, LA DE LAS MANOS VACÍAS

lunes 27 de abril de 2009
Ejemplo de una llaga florecida
Tenemos tanto que aprender y sobre todo de los pequeños, por algo dijo Jesús que de los que son como ellos es el Reino de los cielos.
Espero que os guste.
http://www.youtube.com/watch?v=FAe_bZGqU1g
domingo 26 de abril de 2009
Tus llagas florecidas
lunes 13 de abril de 2009
RESUCITÓ

domingo 5 de abril de 2009
Trágica y Bella

martes 24 de marzo de 2009
ROMANCE DE LA VOZ EN LA SANGRE
También, sobre el mismo tema hay un poema actual en http://www.dominicos.org/blog.aspx?idBlog=31&idArticulo=1146 titulado "Qué le podríamos decir" de Antonio Praena, es digno de leer.
ROMANCE DE LA VOZ EN LA SANGRE
"Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros.
Estaba sobre la hierba,
tumbada de cara al cielo
_viendo la tarde morirse
sobre sus ojos abiertos_
cuando notó en la cintura
como un pájaro pequeño
que aleteó por lo oscuro
de su vientre unos momentos
y luego vino a pararse
sobre su talle, en silencio...
Fue hacia la tercera luna
cuando lo sintió en los centros...
Un ¡ay! de gozo y asombro
y otro de duda y recelo
salieron de su garganta.
Las palomas de su pecho
se erizaron de blancura,
y un temblor de alumbramiento
sacudió de sur a norte
todo el mapa de su cuerpo
e hizo crujir entre sombras
las ramas de su esqueleto...
En un brinco de gacela
se ha levantado del suelo
y ha echado a andar lentamente
por la vereda de cedros.
Parece tallado en tierra
la cara de Sacramento.
_Iré a ver a la Jacinta
lo mismo que otras hicieron...
Ella conoce las plantas
y sabrá darme remedio...
_¿No te da pena matarme
antes de nacer...?_
¡Qué miedo
le dio al escuchar la voz
que salía al encuentro,
envuelta en hilos de sangre
cortando su propio aliento!
_¿Quién eres que así me hablas...?
_Ahora nadie...casi un sueño;
mañana, si tú me dejas,
un hombre de cuerpo entero...
_¿Y qué voy a hacer, mi niño?
_Parirme como un almendro
en la mitad de la cama
con las entrañas ardiendo.
_¿Pero y mi honra?
_Tu honra
la limpiaré con mis besos:
las madres después del parto
quedan igual que un espejo...
_Pero me faltan seis meses,
seis plenilunios completos
frente a los ojos que miran
y las bocas de veneno.
_¿Y a ti qué te importa nadie?
Ponte delante del pueblo
y escúpele la belleza
de llevar un hijo dentro.
_¡Temo a las lenguas cobardes!
_Y en cambio no te da miedo
ir a buscar una planta
de sombra _flor de silencio_
para derramar mi vida
por el primer sumidero
y que no quede del hijo
ni una fecha ni un recuerdo...
_¡Calla!
_No puedo callarme.
Una perra no haría eso:
me lamería los ojos
hasta que los fuera abriendo...
Pondría mi piel suave
lo mismo que el terciopelo
y luego ya, sin saliva,
con los dientes al acecho,
se tumbaría a mi lado
hecha un río dulce y tierno,
para que yo la dejara
hasta sin cal en los huesos.
_¡Por Dios!
_Por él, yo te pido,
que no me dejes sin cielo.
Corta sábanas de Holanda;
borda pañales de céfiro;
aprende nanas azules
y planta naranjos nuevos...,
y cuando me hayas parido
como a un torito pequeño,
abre puertas y ventanas,
que me contemplen durmiendo
lo mismo que un patriarca
en el valle de tus pechos...
La voz se apagó en la sangre;
la cara de Sacramento,
parece como de barro
de oscura que se le ha puesto
y con sus manos sin pulso
se toca el vientre moreno...
¡Ay, qué monte de alegría!
¡Qué rosal al descubierto!
¡Qué luna bajo la falda!
¡Qué lirio de tallo inquieto!
¡Yo te juro, amor _mi niño_,
por mis vivos y mis muertos,
que te he de parir un día
sonámbula de contento,
aunque me escupan a una
todas las bocas del pueblo!"
martes 17 de marzo de 2009
El valor de una nueva vida humana
viernes 13 de marzo de 2009
Papa-Vía crucis
A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA
sobre la remisión de la excomunión
de los cuatro Obispos consagrados por el Arzobispo Lefebvre
Queridos Hermanos en el ministerio episcopal
La remisión de la excomunión a los cuatro Obispos consagrados en el año 1988 por el Arzobispo Lefebvre sin mandato de la Santa Sede, ha suscitado por múltiples razones dentro y fuera de la Iglesia católica una discusión de una vehemencia como no se había visto desde hace mucho tiempo. Muchos Obispos se han sentido perplejos ante un acontecimiento sucedido inesperadamente y difícil de encuadrar positivamente en las cuestiones y tareas de la Iglesia de hoy. A pesar de que muchos Obispos y fieles estaban dispuestos en principio a considerar favorablemente la disposición del Papa a la reconciliación, a ello se contraponía sin embargo la cuestión sobre la conveniencia de dicho gesto ante las verdaderas urgencias de una vida de fe en nuestro tiempo. Algunos grupos, en cambio, acusaban abiertamente al Papa de querer volver atrás, hasta antes del Concilio. Se desencadenó así una avalancha de protestas, cuya amargura mostraba heridas que se remontaban más allá de este momento. Por eso, me siento impulsado a dirigiros a vosotros, queridos Hermanos, una palabra clarificadora, que debe ayudar a comprender las intenciones que me han guiado en esta iniciativa, a mí y a los organismos competentes de la Santa Sede. Espero contribuir de este modo a la paz en la Iglesia.
Una contrariedad para mí imprevisible fue el hecho de que el caso Williamson se sobrepusiera a la remisión de la excomunión. El gesto discreto de misericordia hacia los cuatro Obispos, ordenados válidamente pero no legítimamente, apareció de manera inesperada como algo totalmente diverso: como la negación de la reconciliación entre cristianos y judíos y, por tanto, como la revocación de lo que en esta materia el Concilio había aclarado para el camino de la Iglesia. Una invitación a la reconciliación con un grupo eclesial implicado en un proceso de separación, se transformó así en su contrario: un aparente volver atrás respecto a todos los pasos de reconciliación entre los cristianos y judíos que se han dado a partir del Concilio, pasos compartidos y promovidos desde el inicio como un objetivo de mi trabajo personal teológico. Que esta superposición de dos procesos contrapuestos haya sucedido y, durante un tiempo haya enturbiado la paz entre cristianos y judíos, así como también la paz dentro de la Iglesia, es algo que sólo puedo lamentar profundamente. Me han dicho que seguir con atención las noticias accesibles por Internet habría dado la posibilidad de conocer tempestivamente el problema. De ello saco la lección de que, en el futuro, en la Santa Sede deberemos prestar más atención a esta fuente de noticias. Me ha entristecido el hecho de que también los católicos, que en el fondo hubieran podido saber mejor cómo están las cosas, hayan pensado deberme herir con una hostilidad dispuesta al ataque. Justamente por esto doy gracias a los amigos judíos que han ayudado a deshacer rápidamente el malentendido y a restablecer la atmósfera de amistad y confianza que, como en el tiempo del Papa Juan Pablo II, también ha habido durante todo el período de mi Pontificado y, gracias a Dios, sigue habiendo.
Otro desacierto, del cual me lamento sinceramente, consiste en el hecho de que el alcance y los límites de la iniciativa del 21 de enero de 2009 no se hayan ilustrado de modo suficientemente claro en el momento de su publicación. La excomunión afecta a las personas, no a las instituciones. Una ordenación episcopal sin el mandato pontificio significa el peligro de un cisma, porque cuestiona la unidad del colegio episcopal con el Papa. Por esto, la Iglesia debe reaccionar con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha alcanzado todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio. Con esto vuelvo a la distinción entre persona e institución. La remisión de la excomunión ha sido un procedimiento en el ámbito de la disciplina eclesiástica: las personas venían liberadas del peso de conciencia provocado por la sanción eclesiástica más grave. Hay que distinguir este ámbito disciplinar del ámbito doctrinal. El hecho de que la Fraternidad San Pío X no posea una posición canónica en la Iglesia, no se basa al fin y al cabo en razones disciplinares sino doctrinales. Hasta que la Fraternidad non tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia. Por tanto, es preciso distinguir entre el plano disciplinar, que concierne a las personas en cuanto tales, y el plano doctrinal, en el que entran en juego el ministerio y la institución. Para precisarlo una vez más: hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia.
A la luz de esta situación, tengo la intención de asociar próximamente la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, institución competente desde 1988 para esas comunidades y personas que, proviniendo de la Fraternidad San Pío X o de agrupaciones similares, quieren regresar a la plena comunión con el Papa, con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Con esto se aclara que los problemas que deben ser tratados ahora son de naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas. Los organismos colegiales con los cuales la Congregación estudia las cuestiones que se presentan (especialmente la habitual reunión de los Cardenales el miércoles y la Plenaria anual o bienal) garantizan la implicación de los Prefectos de varias Congregaciones romanas y de los representantes del Episcopado mundial en las decisiones que se hayan de tomar. No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad. Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del Concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al Concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive.
Espero, queridos Hermanos, que con esto quede claro el significado positivo, como también sus límites, de la iniciativa del 21 de enero de 2009. Sin embargo, queda ahora la cuestión: ¿Era necesaria tal iniciativa? ¿Constituía realmente una prioridad? ¿No hay cosas mucho más importantes? Ciertamente hay cosas más importantes y urgentes. Creo haber señalado las prioridades de mi Pontificado en los discursos que pronuncié en sus comienzos. Lo que dije entonces sigue siendo de manera inalterable mi línea directiva. La primera prioridad para el Sucesor de Pedro fue fijada por el Señor en el Cenáculo de manera inequívoca: “Tú… confirma a tus hermanos” (Lc 22,32). El mismo Pedro formuló de modo nuevo esta prioridad en su primera Carta: “Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere” (1 Pe 3,15). En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado. El auténtico problema en este momento actual de la historia es que Dios desaparece del horizonte de los hombres y, con el apagarse de la luz que proviene de Dios, la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto.
Conducir a los hombres hacia Dios, hacia el Dios que habla en la Biblia: Ésta es la prioridad suprema y fundamental de la Iglesia y del Sucesor de Pedro en este tiempo. De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes. En efecto, su discordia, su contraposición interna, pone en duda la credibilidad de su hablar de Dios. Por eso, el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo- está incluido en la prioridad suprema. A esto se añade la necesidad de que todos los que creen en Dios busquen juntos la paz, intenten acercarse unos a otros, para caminar juntos, incluso en la diversidad de su imagen de Dios, hacia la fuente de la Luz. En esto consiste el diálogo interreligioso. Quien anuncia a Dios como Amor “hasta el extremo” debe dar testimonio del amor. Dedicarse con amor a los que sufren, rechazar el odio y la enemistad, es la dimensión social de la fe cristiana, de la que hablé en la Encíclica Deus caritas est.
Por tanto, si el compromiso laborioso por la fe, por la esperanza y el amor en el mundo es en estos momentos (y, de modos diversos, siempre) la auténtica prioridad para la Iglesia, entonces también forman parte de ella las reconciliaciones pequeñas y medianas. Que el humilde gesto de una mano tendida haya dado lugar a un revuelo tan grande, convirtiéndose precisamente así en lo contrario de una reconciliación, es un hecho del que debemos tomar nota. Pero ahora me pregunto: ¿Era y es realmente una equivocación, también en este caso, salir al encuentro del hermano que “tiene quejas contra ti” (cf. Mt 5,23s) y buscar la reconciliación? ¿Acaso la sociedad civil no debe intentar también prevenir las radicalizaciones y reintegrar a sus eventuales partidarios –en la medida de lo posible- en las grandes fuerzas que plasman la vida social, para evitar su segregación con todas sus consecuencias? ¿Puede ser totalmente desacertado el comprometerse en la disolución de las rigideces y restricciones, para dar espacio a lo que haya de positivo y recuperable para el conjunto? Yo mismo he visto en los años posteriores a 1988 cómo, mediante el regreso de comunidades separadas anteriormente de Roma, ha cambiado su clima interior; cómo el regreso a la gran y amplia Iglesia común ha hecho superar posiciones unilaterales y ablandado rigideces, de modo que luego han surgido fuerzas positivas para el conjunto. ¿Puede dejarnos totalmente indiferentes una comunidad en la cual hay 491 sacerdotes, 215 seminaristas, 6 seminarios, 88 escuelas, 2 institutos universitarios, 117 hermanos, 164 hermanas y millares de fieles? ¿Debemos realmente dejarlos tranquilamente ir a la deriva lejos de la Iglesia? Pienso por ejemplo en los 491 sacerdotes. No podemos conocer la trama de sus motivaciones. Sin embargo, creo que no se hubieran decidido por el sacerdocio si, junto a varios elementos distorsionados y enfermos, no existiera el amor por Cristo y la voluntad de anunciarlo y, con Él, al Dios vivo. ¿Podemos simplemente excluirlos, como representantes de un grupo marginal radical, de la búsqueda de la reconciliación y de la unidad? ¿Qué será de ellos luego?
Ciertamente, desde hace mucho tiempo y después una y otra vez, en esta ocasión concreta hemos escuchado de representantes de esa comunidad muchas cosas fuera de tono: soberbia y presunción, obcecaciones sobre unilateralismos, etc. Por amor a la verdad, debo añadir que he recibido también una serie de impresionantes testimonios de gratitud, en los cuales se percibía una apertura de los corazones. ¿Acaso no debe la gran Iglesia permitirse ser también generosa, siendo consciente de la envergadura que posee; en la certeza de la promesa que le ha sido confiada? ¿No debemos como buenos educadores ser capaces también de dejar de fijarnos en diversas cosas no buenas y apresurarnos a salir fuera de las estrecheces? ¿Y acaso no debemos admitir que también en el ámbito eclesial se ha dado alguna salida de tono? A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna; contra el cual pueda tranquilamente arremeter con odio. Y si alguno intenta acercársele –en este caso el Papa- también él pierde el derecho a la tolerancia y puede también ser tratado con odio, sin temor ni reservas.
Queridos Hermanos, por circunstancias fortuitas, en los días en que me vino a la mente escribir esta carta, tuve que interpretar y comentar en el Seminario Romano el texto de Ga 5,13-15. Percibí con sorpresa la inmediatez con que estas frases nos hablan del momento actual: «No una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros por amor. Porque toda la ley se concentra en esta frase: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente». Siempre fui propenso a considerar esta frase como una de las exageraciones retóricas que a menudo se encuentran en San Pablo. Bajo ciertos aspectos puede ser también así. Pero desgraciadamente este “morder y devorar” existe también hoy en la Iglesia como expresión de una libertad mal interpretada. ¿Sorprende acaso que tampoco nosotros seamos mejores que los Gálatas? Que ¿quizás estemos amenazados por las mismas tentaciones? ¿Que debamos aprender nuevamente el justo uso de la libertad? ¿Y que una y otra vez debamos aprender la prioridad suprema: el amor? En el día en que hablé de esto en el Seminario Mayor, en Roma se celebraba la fiesta de la Virgen de la Confianza. En efecto, María nos enseña la confianza. Ella nos conduce al Hijo, del cual todos nosotros podemos fiarnos. Él nos guiará, incluso en tiempos turbulentos. De este modo, quisiera dar las gracias de corazón a todos los numerosos Obispos que en este tiempo me han dado pruebas conmovedoras de confianza y de afecto y, sobre todo, me han asegurado sus oraciones. Este agradecimiento sirve también para todos los fieles que en este tiempo me han dado prueba de su fidelidad intacta al Sucesor de San Pedro. El Señor nos proteja a todos nosotros y nos conduzca por la vía de la paz. Es un deseo que me brota espontáneo del corazón al comienzo de esta Cuaresma, que es un tiempo litúrgico particularmente favorable a la purificación interior y que nos invita a todos a mirar con esperanza renovada al horizonte luminoso de la Pascua.
Con una especial Bendición Apostólica me confirmo
Vuestro en el Señor
[Benedictus PP. XVI]
Vaticano, 10 de marzo de 2009.
domingo 1 de marzo de 2009
Conversión-vocación
La página http://ser.dominicos.org/vocacion
llamada "VEN PARA SER", me ha parecido de lo más sugestivo, dentro de una línea muy sobria a la vez que elegante. Enhorabuena a cuantos han contribuido y colaborado con ella.
Muy propicio el momento elegido para ello, la cuaresma, tiempo de conversión, de volver a replantearse a qué es a lo que estamos llamados=vocación, pues si bien todos estamos llamados al seguimiento de Jesús, cada cual debe hacerlo dentro de aquello que más rime con su personalidad propia.
Lo dicho, mi gratitud por ello.
viernes 27 de febrero de 2009
Compartiendo

domingo 22 de febrero de 2009
Propuesta
En el evangelio de este domingo, hay una frase que me ha llamdo la atención: "El les proponía la Palabra". Jesús propone muchas palabras, el próximo miércoles, que será el de ceniza, se nos invitará al ayuno, Jesús nos propondrá el ayuno: "Tú cuando ayunes lávate, perfúmate..." Jesús propone, nunca impone. También el Papa Benedicto XVI, ha centrado su mensaje de cuaresma sobre el ayuno.
Con este sencillo gesto, los cristianos ¿nos haremos solidarios de la suerte de tantos millones de hombres que no sólo ayunan, sino que les falta lo más lemental?...
Pero tal vez, no sea sólo el privarnos de algo material, sino de todo aquello de lo que nos sentimos "hambrientos", de aquello de lo que no podemos prescindir. Hay adiciones de todo tipo en la vida ¿seremos capaces de ayunar de ellas? El tiempo de cuaresma es propicio para ello, Jesús sólo nos lo propone, a nosotros nos toca el responder.
Hagamos hueco en nuestro corazón, para que el gran misterio de la Pascua quepa en él, esa será la recompensa.
Feliz preparación para la celebración Pascual.
jueves 5 de febrero de 2009
¿QUÉ QUIERE DIOS DE MÍ?
"¿QUÉ QUIERE DIOS DE MÍ?
Durante toda la historia de la salvación Dios ha llamado a hombres y mujeres, invitándolos a escuchar, a responder, a seguir. No es nada nuevo. Abraham y Sara, Moisés, Isaías y Jeremías, Esther y Judit, María, Juan Bautista, los apóstoles... La lista es interminable. El ser llamado por Dios es algo común, aunque sabemos que no es tan fácil reconocer esa llamada, y mucho más difícil todavía es responder a ella con todo el corazón.Las lecturas de hoy nos invitan a reflexionar sobre nuestra vocación y nuestra respuesta. Acabamos de finalizar el tiempo litúrgico de navidad, y ahora nos encontramos en esa etapa de la vida de Jesús en que él empieza a llamar a sus discípulos. ¿Cómo sabemos si Dios nos está llamando? ¿Qué hacer si nos llama? ¿Qué significa ser discípulo de Jesús? ¿Qué quiere Dios de mí?
La vida de fe es una vida que se vive en la dinámica creativa entre el ser llamado y el responder, el oír a Dios y el hablar a Dios, entre el recibir y el dar. Si caemos en un extremo o en otro, algo falta en nuestra vida espiritual, la vida de fe no avanza. Si soy muy pasivo y espero siempre que Dios lo haga todo, peco en contra de la libertad y la responsabilidad humanas. Si actúo sin tomar en cuenta la voz y el don de Dios, peco en contra de la gracia, en contra de la acción gratuita de Dios. Son las dos cosas: el movimiento de Dios (que siempre es primero) y la respuesta libre del ser humano. Como la respiración consiste en inhalar y exhalar, así es la vida de fe. Es una relación, y toda relación se nutre de estas dos dimensiones.
Samuel, en la primera lectura, se encuentra en los primeros pasos de su vida de fe. Terminará vida siendo un gran juez y profeta (siglos XX y XXI antes de Cristo, cuando empieza el Reinado de David), pero por el momento, en la lectura de este domingo, es un jovencito confundido. Siente que alguien lo llama, pero no conoce la voz, no sabe qué significa ser llamado. Varias veces va donde Elí, pensando que éste lo estaba llamando, pero está equivocado.
La experiencia de confusión y el andar a oscuras buscando entender la llamada son dos dimensiones muy comunes en las personas que intentan discernir quién las llama y a qué las llama. Es muy importante para quienes están experimentando una llamada saber que la confusión no es nada negativo. Es parte del proceso. Sin la confusión y la oscuridad, no hay fe, y sin fe, el seguimiento de Dios es vacío. La certeza raras veces acompaña la vida de fe. Más bien, es el andar a oscuras lo que hace que crezcamos en la fe.
Cuando Samuel acude tres veces adonde está Elí para decirle, "aquí estoy, pues me has llamado," y Elí le manda de vuelta a su cama, hay algo muy importante que está en juego. A lo mejor ni Elí era consciente de lo que él mismo está haciendo, pero está colaborando con Dios de todos modos. No está dando a Samuel ni respuestas fáciles, ni seguridad. "Vuelve a acostarte" le dice, invitándolo a esperar, a aguantar, a escuchar de nuevo. El proceso requiere su tiempo, lo cual le causa al pobre Samuel mucho dolor, noches sin sueño, confusión y desesperación. "Si Elí no me está llamando, ¿entonces quién?" Samuel no sabe nada, no entiende nada, no ve nada. Se encuentra en la oscuridad espiritual, pero quiere ver la luz. Algunos critican el papel que juega Elí en este texto, acusándolo de no ser buen maestro espiritual. Yo creo por el contrario que fue muy buen maestro, porque no le dio a Samuel una respuesta fácil. Incluso, nunca le dio respuesta alguna. Simplemente le confirmó su propia experiencia. Samuel tuvo que probar su propio corazón, escuchar desde lo más profundo de su ser, esto es, creer en Dios por medio de su propia experiencia, y no porque otra persona le dijera lo que tenía que creer. La verdadera fe nace dentro del corazón en la noche de la confusión, batallando con las dudas y la incertidumbre, y no en un catecismo o memorizando los diez mandamientos.Algo parecido ocurre hoy en el evangelio de San Juan. Andrés, el hermano de Simón Pedro, y otra persona empiezan a seguir a Jesús, a instancias que les indica su maestro, Juan el Bautista: "Ese es el Cordero de Dios" (Jn 1,36). Acercándose a Jesús, éste les pregunta: "Qué buscáis?"... Nos podemos imaginar el asombro de los dos, sorprendidos por la pregunta de Jesús. A lo mejor su respuesta la hicieron sin pensarlo mucho: "Maestro, ¿dónde vives?" Jesús, Maestro por excelencia, responde muy sabiamente: "Venid y veréis."
Este intercambio de palabras entre Jesús y los dos curiosos es un maravilloso ejemplo de lo que ocurre en el camino de la vida espiritual. Alguien nos señala algo, nos da un pequeño empujón, y poco a poco empezamos a buscar, a "curiosear". Nos vamos acercando a Dios, casi sin darnos cuenta. De repente Dios nos habla (como habló con Samuel) y nos asustamos. No sabemos responderle debidamente. Pero seguimos con nuestra curiosidad, y le preguntamos a Dios: "¿Dónde vives? ¿Quién eres?" O como en el caso de Samuel, tratamos de entender: "¿Quién es éste que me llama?. ¿Qué quiere de mí?"
La respuesta que da Jesús nace de la sabiduría de su propia experiencia de Dios, "Venid y veréis". Igual como en el caso de Samuel y Elí, Jesús no da ninguna respuesta definitiva; no ofrece ninguna seguridad. Lo único que hace Jesús es invitar a los dos curiosos a caminar, a arriesgarse un poco. La vida de fe nunca es segura, siempre es un riesgo, siempre es algo peligroso. Más tarde, en el evangelio, Jesús hablará de la cruz que los verdaderos discípulos deben cargar. ¡Qué peligroso es ser cristiano! No va a ser fácil, y no hay nada seguro en el camino. En la preciosa poesía de Antonio Machado vemos la misma sabiduría, "Caminante, no hay camino; se hace camino al andar." Así es la vida de fe.
Cuando el Pueblo de Israel salió de Egipto para emprender su viaje larguísimo de 40 años por el desierto, no tenía la más mínima idea hacia dónde iba. Salieron de noche, porque el camino de la fe se hace de noche. Pudieron haberse quedado en la esclavitud. Hubiera sido más seguro, pero también hubiera significado la muerte espiritual. Salir era peligroso, arriesgado, pero también era el único camino que los llevaría a la libertad, a la vida. Así es la fe. Ofrece dos opciones básicamente: esclavitud con seguridad o libertad con riesgo. La decisión es nuestra.
Elí no le dio a Samuel ninguna receta segura para encontrarse con Dios, excepto las palabras: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha." Jesús no les dio a los dos discípulos de Juan ninguna respuesta fácil, excepto la invitación: "Venid y veréis". La fe nace en el caminar. La luz que alumbra el Camino sale del corazón que toma el riesgo de creer sin ver. La respuesta no es una fórmula que aprendo sino una vida que vivo. Y sólo los que caminan y se arriesgan y creen sin ver pueden exclamar con gozo: "Hemos encontrado al Mesías, al Cristo."
domingo 25 de enero de 2009
NUEVA RE-LIGIÓN...
¿Una nueva re-ligión?
Siempre he sentido un inmenso respeto por las personas no creyentes, o lo que es lo mismo por los ateos. Si la fe es un don, es digno de respeto aquel que no es capaz de darse cuenta de ello. Pero, el fenómeno actual de la lucha propagandística de los "ateos" me deja asombrada. ¿quién lucha contra alguien que no existe? en sí mismo el planteamiento es contradictorio. Creo que el fenómeno se debe auna nueva re-ligión emergente, cuyo dios es la nada, y cuya forma de captar adeptos es la propaganda en autobuses o donde haga falta.
Esto tiene tan poca lógica que cualquier ateo sensato debe de sentirse ofendido por semejante re-ligión.
Mucho se podría decir al respecto, pero tampoco vamos a hacer propaganda; vivamos, demostremos que somos felices creyendo en Dios y lo demás se nos dará por ñadidura ¿no os parece?.
miércoles 7 de enero de 2009
Por otro camino

sábado 20 de diciembre de 2008
Crisis en Navidad o Navidad en crisis


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